viernes, 17 de agosto de 2012

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Apreciaciones alrededor de:
Del cuerpo-escritura
Mónica B. Cragnolini.

Por: Elkin González.

De entrada, una interrogante que consiente mi desenfrenado impulso verborreico  y permite mas bien comprender la esencia misma del texto en referencia, no puede ser otra, sino aquella que plantea de forma clara como desde niños veníamos haciendo lo que hacíamos sin previsión alguna; algo apenas lógico, pero que despierta y, en mi caso particular,  genera impresión luego de una pausa considerablemente espaciosa de lectura medianamente hecha. Bien, esta se refiere a: ¿No será que en lugar de ser sujetos que "nos expresamos" en la escritura, es la experiencia misma de la escritura la que nos constituye?  Es decir, devenimos en la medida de nuestra escritura. Y es de pensarse, claro; solo que esta – la escritura- se limita de acuerdo a ciertos preceptos que en ciertos casos, creo,  son de origen religioso (lo que se puede o no escribir, siempre y cuando no afecte la fiel devoción), pero, de otro lado, y en la mayoría de las veces, como bien aduce Cragnolini refiriéndose a Platón, puede ser peligrosa en la medida de cuestionar y distorsionar el poder mismo del padre-lógos.

Es propio del cuerpo como unidad absoluta, el advenimiento de múltiples y miles de experiencias que hacen de sí un contingente enteramente inestable, y del mismo modo, un cuerpo desinhibido, pero siempre condenado a la cultura y al yugo de los cánones que irrumpen en la forma diaria de coexistencia. De una forma más clara, “(…) cuando el espíritu libre se plantea la necesidad de abandonar "la casa", el abandono supone la ruptura con todos los deberes y grandes valores, pero también, dice Nietzsche, una "desintoxicación", un proceso por el cual el cuerpo se desprende de todo aquello que, en definitiva, lo negaba como tal. Esta es una victoria, pero en términos de "Las tres transformaciones" del Zaratustra es una "victoria leonina" que permite vivir en el peligro.”

Análogamente, el escribir permite una plena emancipación en tanto deponemos y desalojamos nuestras mas intimas letras, constituidas y amoldadas a partir de una cosmovisión y una concepción nada mas que personal, no obstante y de modo contrario, nos alejamos de lo que escribimos, puesto que "Yo soy una cosa, y otra cosa son mis escritos" no hace más que mostrar esto: yo soy algo que es a la vez mi obra, en tanto mi cuerpo es quien escribe cuando escribo, pero la escritura es, al mismo tiempo, lo otro de mí, en tanto en mi propia escritura están presentes las voces de los otros que constituyen mi Selbst (Sí mismo) en el cruce de las fuerzas, y en tanto la escritura asume su propio cuerpo y se aleja de su -supuesta-  fuente de sentido, el autor. El propio cuerpo se ausenta de la escritura en la medida en que está presente en la misma escribiendo-se: porque al escribirse, escribe también con los otros que lo conforman.

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Mónica B, Cragnolini
Del cuerpo-escritura
Nietzsche, su "yo" y sus escritos

Consideraciones


Por: Camilo Pardo.


La investigación como fin en si misma, tal como él  la practica no es algo, realmente objetiva, para e investigador supone sólo no dejarse arrastrar por ninguna de sus empresas. Excluye el entusiasmo y las transformación del hombre. Quiere el cuerpo no se de cuentas de lo que hacen las puntas de sus dedos.

Elías Canetti.

No cabe duda de la fascinación que Nietzsche ha despertado en mi vida. Hay días aciagos en que lo tomo como palabra rema y se convierte en una especie de oráculo; también, sin embargo, hay días en que me vuelvo contra él lanzando algunos bien afilados libelos. He pasado una buena temporada rindiendo devoción a la obra de Nietzsche que a veces considero que tanto Nietzscheanismo me ha intoxicado; que ya no le comprendo, siquiera mínimamente, por haberme fanatizado. No obstante, aún resulta un acto extraño leerlo, pues parece que cada lectura entrañara una experiencia pluriforme, plástica, volátil… Y tuviese la suficiente vitamina para enriquecer o inquietar hondamente.

También, de alguna manera, pude observar cierta devoción en el S.I.H.C hacia la obra de Nietzsche y a lo que su imagen suscita. Tal vez por mostrarse rebelde ––transvalorador–– o por tener esa grandeza de carácter para enfrentar la adversidad, o por exaltar la risa y degustar las alegrías simples o, a lo mejor, por tener esa entereza y coraje tanto físico como intelectual. Seguramente muchos de sus escritos aún permanezcan inéditos para nosotros, pero los que medianamente hemos logrado leer, poseen esa deslumbrante belleza cuya perenne vitalidad ha extendido su influencia en el semillero.

Es cierto, Nietzsche a escrito en nuestras vidas con su estilo cáustico y elegante, pero también con ese toque estético y libidinoso; probablemente su experiencia vital a dinamizado nuestra cultura e historia personal, nos ha tornado arriesgados y con frecuencia dionisiacos, ha modificado en algún sentido el ritmo metafísico de la realidad, nos ha hecho violentos, licenciosos, polifónicos, perspectivos… la cadencia de nuestros cuerpos ha tomado poder expresivo, aunque también ascético. Bueno, sé que exagero, pero lo que sí es cierto es que adquirimos una magna responsabilidad al leerlo, que es quizá la misma que pregonaba Kant, “Atrevernos a pensar”.

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De otro lado, es necesario preguntarnos si son nuestras patologías las que nos permiten escribir. Las que de alguna manera originan estados que tienden a la reflexión, las que inspiran y movilizan las fuerzas creativas e invitan a plasmar –traducir, recrear– la visión del mundo, expresión de las fuerzas profundas que nos habitan. A los mejor, no racionalizamos en demasía lo que decimos, escribimos a partir de pulsiones psíquicas, de instintos, de pretextos, de nuestra concepción lúdica e imaginación moral y, aún más claro y radical, a partir de nuestros autoengaños –perspectivas–. Naturalmente, significa que nuestro cuerpo deja de ser objeto de saber para convertirse en sujeto de él; estamos atravesados por dolores, enfermedades, placeres, que se decantan en nuestra corporalidad y nos ponen en crisis, nos obligan a buscar alternativas de solución, a preguntarnos, a ser otros.

Con Rimbaud encontramos un ejemplo bastante interesante al respecto:


“El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; pues de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma. Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente, el poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias; inefable tortura de la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana. Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado”[1].


La escritura se muestra como fármaco de la memoria en Platón, como terapéutica en Nietzsche, como modus vivendi para Poe, como incandescencia y extrema tensión en la poesía de Rimbaud, como arma de doble filo para nosotros… en fin, como estratagema que logra sintetizar nuestro mundo interior y exterior. Evidentemente puede tener consecuencias insospechadas, nos lleva a “vivir” lo que en nuestra realidad física se nos escapa, puede volvernos chocantes o profundos o simplemente ayudarnos a evadir la “cruda” realidad real. En definitiva, es una especie de ascesis, pues mientras nos escribimos nos liberamos.

¿Liberarnos de qué o para qué? En primera instancia, de las huellas institucionales que impregnan su aroma docilizante, homogenizador y, en segunda medida, para acercarnos objetivamente al saber, para sortear los excesos de subjetividad y encontrar límites en la interpretación, más aún, para dilatar los limites estrechos de una interpretación canónica hegemónica. De este modo giramos hacia una concepción purificadora, salubre, de la escritura, una idea que se aleja un tanto del cartesianismo, que vuelve al cuerpo, que escribe cuerpo. Quizás sea por eso que estemos supeditados a la incesante tensión entre los paradigmas Razón –No Razón que nos enseñara el profesor Botero Uribe. 

Cabe concluir con un comentario que Antoine Adam hace de la obra y figura de Rimbaud:


“La vida moldea la obra, aunque sólo sea porque la vida, al ser experimentada, suministra al poeta los ingredientes de la creación. Pero hay autores cuya biografía importa poquísimo, a efectos de lectura, y otros cuya valoración cambia por completo cuando se conocen los datos vitales. Es decir: hay autores con mucha más biografía que bibliografía, y al revés. Entre nosotros, ahora mismo, tenemos poetas cuyos versos cambian por completo a la luz de sus condiciones existenciales (p.e., Leopoldo María Panero) y poetas cuyos versos no guardan relación alguna con la vida de nadie”[2].


Con Nietzsche sucede algo curioso: no sólo la obra es tremendamente sugestiva y atrapante sino que su vida es inspiradora, esto significa que tanto su biografía como su bibliografía son un complemento indisoluble que nos ha escrito y reescrito.  




[1] RIMBAUD. A. Cartas a un vidente. Introducción, traducción y notas de Ramón Buenaventura. Disponible en: http://personal.telefonica.terra.es/web/ideasmuertas/novelas/Los%20dos%20libros%20y%20las%20cartas.pdf
[2] Arthur Rimbaud, Oeuvres complètes (París, Gallimard, «Bibliothèque de la Pléiade», 1972), edición fijada, presentada y anotada por Antoine Adam. Es, por el momento, la edición canónica de las obras de Arthur Rimbaud. Ninguna otra puede comparársele en seriedad ni, desde luego, en aparato científico.

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El cuerpo puesto desde la escritura.

Apuntes, Andrés Díaz.
Del cuerpo-escritura. Nietzsche, su "yo" y sus escritos.
Mónica B. Cragnolini.
III Simposio Assim Falou Nietzsche: Para uma filosofía do futuro.
Rio do Janeiro, 22-25 agosto de 2000
Fuente: http://www.nietzscheana.com.ar/comentarios/cuerpo-escritura.htm

      Es necesario para lanzarse a la escritura pasar por experiencias vitales[1] contar de manera escrita lo vivido, materializar los sucesos en la hoja. Pero, el escribir en la hoja las experiencias vitales, se convierte también en una experiencia. El pasar por experiencias vitales significa vivir el cuerpo, ser cuerpo y representar en la escritura lo que sucedió y sucede en el cuerpo, haciendo de la escritura la vivencia del cuerpo pues es él el que escribe.

      Las palabras escriben sobre el cuerpo, las instituciones que constituyen el orden occidental asientan sus palabras sobre el cuerpo, moldeándolo y formando el sujeto que representara la homogeneidad identitaria. Este sería el cuerpo dócil, este cuerpo que desde el pensamiento de Foucault, es un cuerpo intervenido, moldeable y transformado. La docilización del cuerpo coarta la realización plena del sujeto, sometiéndose a ideales que por naturaleza no le pertenecen.

      La escritura funciona, se opone a la fragilidad de la memoria, mantiene solida la idea aunque esta se oponga al logos, en el sentido de la pérdida del valor de lo hablado, pues se toma distancia con el origen de la palabra.

      El cuerpo de occidente, es un cuerpo enfermo, el cual debe pasar por un estado de convalecencia, este proporciona los argumentos para alcanzar la salud plena. En el estado de convalecencia el cuerpo que escribe da cuenta de la homogeneidad de pensamiento que identifica al rebaño, en este periodo el cuerpo se enfrenta a un conflicto que lo empuja al vómito, expulsando la tradición de pensamiento. Se presenta un cuerpo huraño, desinteresado por los valores que constituyen la convergencia humana. Este cuerpo rompe con la tradición y crea múltiples maneras de vivir el cuerpo, dejando a un lado las instituciones que han gobernado los impulsos corporales. Es así que recordar que una vez se creyó en aquellas instituciones causa risa, la enfermedad de occidente se reproduce, perdura.

      El cuerpo escribe, y en esa confluencia de fuerzas que representa la multiplicidad del cuerpo, el mismo escribe a partir de lo que los otros cuerpos le proporcionan, experiencia. El cuerpo con buena salud, escribe lo que somos y no podemos ser, pues existen espacios de diferencia entre lo que escribimos y somos, el margen de diferencia se instala en lo que se ha venido repitiendo la multiplicidad de fuerzas que concurren entre sí y dan como resultado lo escrito.


[1]  Quiere decir –entre otras cosas– que hay momentos en que las situaciones marcan  más el cuerpo, en donde el cuerpo a través en su multiplicidad demarcada por los sentidos percibió de manera más viva una experiencia.

domingo, 6 de marzo de 2011

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“Estilos de Trabajo”
Semillero de Investigación Hermenéutica Corporal.
4 de septiembre 2009



“El trabajo no es una mercancía

que se compra y se vende,
el trabajo es un medio de expresión

el regalo del trabajador al bien común”
Peter Mauri

“Que el trabajo deje de ser una penosa necesidad
para convertirse en un agradable imperativo”
Che

El semillero de investigación Hermenéutica Corporal se complace de la presencia de los diferentes grupos, colectivos, semilleros y organizaciones que concurren en la Universidad de los Llanos. El pretexto de este encuentro estudiantil nace del apuro por conocer de manera amplia y formal los diferentes grupos estudiantiles sin importar su filosofía organizativa y funcional, lo importante es liar lazos de cooperación mediante la ponencia del trabajo desarrollado entre la familiaridad de cada grupo y que este trabajo quede materializado en la elaboración de un proyecto que sustente filosófica, teórica y prácticamente nuestro esfuerzo vital por construir una segunda versión, versión que se convierta en el ideal de la comunidad Unillanista.
Qué cada estilo de trabajo sea un método de resistencia, resistencia que se convertirá en el brazo político de los que no tienen historia, “y así, las cosas de las cuales habla la historia son las vicisitudes de la gente que cuenta, de los nobles, de los soberanos y de la burguesía cuando llega a ser clase poderosa; en cambio, los pobres e incluso los aspectos de la vida que se consideran bajos, no hacen historia”[1], por esto, es menester impulsar la organización estudiantil fuese cual fuese el tipo de constitución. Nuestro “Estilo de Trabajo” está edificado bajo la figura de Semillero de Investigación, figura que en el contexto nacional ondea la bandera de un movimiento de juventudes que se extiende por las universidades más prestigiosas, esta figura nace como respuesta a la mediocridad académica que instiga la tecnificación de la educación, en suma los semilleros de investigación van en función de la defensa por una Universidad plural, critica y reflexiva. Nuestro trabajo reside en encuentros semanales, ordinarios y extraordinarios, en los que abordamos estudios de textos que nos servirán como ladrillo para la construcción de proyectos en aras y con miras a la solución de problemáticas sociales desde una óptica interdisciplinaria, igualmente, acompañamos esta actividad con la proyección semanal del cineclub “Leib”, todo este trabajo desarrollado, lo exponemos en los diversos encuentros estudiantiles y de semilleros, que organiza, ya sea la universidad o los mismos semilleros amparados por grupos de investigación, nuestro trabajo nos ha dado el mérito de pertenecer a la Red Nacional de Semilleros de Investigación en Educación Física (REDSIEF), mostrando lo poco que hemos desarrollado en once meses de trabajo.




1 Vattimo, G. (1994) Colombia: El despertar de la modernidad. Ediciones foro nacional por Colombia. Bogotá Pág. 188

miércoles, 8 de septiembre de 2010

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Hermenéutica corporal.

Por: Camilo Andrés Pardo.

Formarse es un proceso intenso, se padece pero se goza. Un trabajo permanente que exige coherencia e integridad, una acertada pero conflictiva conjugación de fuerzas, en estrecha pugna entre el mundo y el hombre.Cuidar de sí, es hacerse cada vez más, en el espejeante trasegar de la vida, autónomo. Un proyecto que se ampara en el cultivo intempestivo de la mente, un reto de curiosidad que se zambulle en la exploración y la comprobación.Hermenéutica corporal, me entusiasma. La proximidad con los saberes, las experiencias, los deseos, los hábitos de intelección de sus integrantes, hacen mella. Sugieren desde ópticas plurales, difíciles, potenciar el asombro, la resignificación y reestructuración del objeto (concepto) de investigación –el cuerpo–, esa realidad intervenible como acicate para intensificar el conocimiento de la vida.Esos diálogos de saberes, ese reconocimiento de experiencias somáticas, ese cruce de fortalezas, que ulteriormente implican profundas mutaciones frente a la visión del mundo y de si propio, invitan, muchas de ellas, a la lenta gestación de un nuevo individuo, el llamado hermeneuta. Entendido esto desde lo contemporáneo, lo cual se expresa desde el nuevo campo social, las nuevas relaciones entre la norma y su contexto, las híperestructuras del pensamiento o, lo que es lo mismo, paradigmas científicos, según esto, el sujeto andante de la cotidianidad.Considerando que no existe este ideal, a menester crearlo, darle condiciones de realidad, rodearlo de actitudes y de compromisos decididos de participación como forma de garantizar un proceso de cualificación, un mensaje lúcido desde un escenario crítico, que propugne despertar colectivamente la conciencia y se acerque a la identidad hermenéutica como motor de búsqueda.Ser hermeneuta del cuerpo, debe constituirse en oportunidad, pero, hay que saber ganársela. Resignificar no es cómodo, no hay método puro, el carácter emergente (selección, análisis, cruces, revaluación) es un modo cultural de elucubrar criterios de arbitrio relativos a, según mi humilde criterio, categorías como las siguientes:

• Identidad.
• Coherencia .
• Pertinencia .
• Integridad .
• Interpretación-juicio.
• Eficiencia.
• Eficacia.

Lo de eficiencia y eficacia, para escapar a los peligrosos excesos de subjetividad.
Ahora bien, concibiéndolo como un diálogo entre enfoques y elementos para comprender y valorar, el hermeneuta, naturalmente tendrá que incursionar en la investigación.
Así pues, reflexiones sistemáticas confrontaran el proceso de exegesis, referentes elegidos como modelos teóricos, validarán la experiencia y verificaran la innovación.La formula inicial, basada en meras suposiciones, podría ser la sensibilidad, o sea, aventurarse a crear preguntas, plantear verdaderos problemas y ser consciente del riesgo que encierra las ideas preconcebidas. Seleccionar lugares, enfrentar dilemas, abandonar caminos y elegir inseguridad, confusión, fenómenos. Esta opción puede llevar a múltiples repercusiones, pero no es más que una manera de depurarse.Llegado aquí, sensato sería decir que el hermeneuta es el interlocutor y participe de la creación de lo cotidiano, es el que orienta la emancipación del hombre hacia el análisis crítico, ideológico y ético de un determinado contexto, es el que brinda elementos para pensar (discrepar), para diseminar y recrear el conocimiento. Un entero camaleón, un cuerpo extraño, sin reglas ni preceptos más que los dictados por la razón y la estética.Esta aleación de saberes, estimula y clarifica los vínculos entre hermenéutica corporal y educación física, desde un nuevo arte de educar, esto es, desde un nuevo proceso constructivo, desde un intento, en primera instancia, de autocrítica.En esto radica la esencial combinación de intereses epistemológicos y la responsabilidad de no esquematizar hermenéutica corporal, pues la reconceptualización es permanente, ya que todo es preocupación.No obstante, el elemento que refina todo tipo de diseños para interpretar puede ser la estética. Un rigor y una pasión, una dinámica de trabajo, una disciplina que hace gala de un certero y profundo juicio. Un elemento semántico catalizador, de superación e inversión de lógicas ajenas al aprisionamiento de las ciencias exactas, un refugio que experimenta agudamente el tránsito de un saber a otro hasta hacerlo al lado de la verdad, hasta transvalorar.Empero, esta caja de herramientas implica que la hermenéutica se expanda, que conviva con muchas ciencias, que permee análisis e interpretaciones, que convenga con miradas que ofrecen un mejor ángulo, una visión alterna del fenómeno. Aunque haya cosas inexplicables e imperceptibles (minuciosidades, sutilezas, lo trivial, lo humano) un carácter vulnerable (frágil) es condición sine qua non para especular sobre realidades y tendencias, sobre razones de existencia de gran variedad de dimensiones, verbigracia, en educación física, que en buena parte nos concierne:

• Educación Física: motricidad, cultura somática, educación corporal.
• Recreación: lúdica, ocio, función de la escuela, compensación de la desigualdad.
• Salud : deporte, actividad física, cyborgs, intervenidos, mutaciones.
• Administración: la justeza del juicio, la democracia, la convivencia.

Coligiendo, hermenéutica corporal, puede allanar el escenario de los valores fincados en el Agón (la fuerza, el combate, la agresividad, la virilidad) y contemplar, a su vez, la expresividad, la afectividad, el hedonismo, el estoicismo, el cuidado de sí, la estética.Nuevos rumbos para la identidad corporal, nuevos caminos para el análisis hermenéutico del concepto cuerpo.

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Pedagogía y hermenéutica del cuerpo simbólico

Jordi planella.


Por: Esteban Darío Muñoz Chapuel.

El siguiente documento que realizo a continuación abarca única y exclusivamente contextos sociales, históricos y filosóficos que a medida que aparece la relación del cuerpo físico con la pedagogía, la mayoría de los aspectos que hacen parte de estos contextos salen a relucir, el autor Jordi Planella nos ofrece en este capítulo de la Revista de Educación de España un conjunto de elementos estructurales, que a manera de reflexión incitan a tratar de sumergirnos en la hermenéutica del cuerpo simbólico como parte de nuestro desarrollo humano.

Como inicio me parece que se debería tener presente el término “Educación”, como un aspecto global, dentro del que se articulan toda una serie de conceptos fundamentales de los cuales iremos desarrollando.

La Pedagogía ha tenido y sigue teniendo un rol muy importante dentro de la educación y formación en los futuros licenciados en Educación Física, es por esto y también por muchos más antecedentes históricos que la Pedagogía se conforma como una base para el desarrollo de tendencias que hablan única y exclusivamente del cuerpo y sus símbolos, con excepciones en algunos casos.

Básicamente se presentan en este documento dos enfoques académicos de los cuales se empieza hacer un análisis profundo acerca de la relación, comparación, semejanza y con la creación de posibles hipótesis subjetivas que refleje el indicio hacia la interconexión entre pedagogía y cuerpo con la ayuda de legados bibliográficos que enfocan el tema.

El primer enfoque con el que me parece oportuno iniciar a pensar con la ayuda de la reflexión es el componente histórico, desde el cual esa interpretación del cuerpo que tienen los individuos se empieza a pulir, obviamente con la ayuda de muchos científicos, investigadores, filósofos, profesores... en fin que de manera subjetiva son estudiados como una paso fundamental hacia la posible solución de problemas donde se plantea un estudio minucioso e investigativo.

Situándonos históricamente dentro de principales argumentos empíricos que se han ido recolectando con la ayuda de referencias bibliográficas, puedo empezar a decir que la interpretación del cuerpo que le daban los individuos ha sido muy insignificativa, es decir, la poca claridad que ellos tenían frente a la identidad de su cuerpo les impedía de alguna manera encontrar su esencia material, su interpretación corporal, su hermenéutica simbólica situado en la pedagogía del cuerpo... en pocas palabras esa noción empírica ha ido transformándose a la medida en que la Educación en su totalidad ha generado esa reflexión hacia las practicas corporales en el campo de la Educación Física.

El segundo enfoque con el que pienso terminar el documento del Doctor, y actualmente Educador Jordi Planella hace referencia a ese contraste que se me mira pero que no se observa en el campo de la identidad y cultura del cuerpo, sencillamente la modernidad y la post-modernidad han hecho que las personas o el conjunto de sociedades principalmente en Europa desvalorice por decirlo así su cuerpo, todos aquellos avances tecnológicos incluyendo la globalización como su intermediario ha dado el comienzo a una transformación corporal que en pocas palabras el no querer su cuerpo tal y como es da indicios a nuevas malformaciones en el cuerpo de las personas, incluyendo también la parte virtual.

La reflexión que puedo empezar a narrar en este momento atiende principalmente a los nuevos modelos, a los nuevos métodos pedagógicos que se deben empezar a procesar para en un futuro tratar como maestro formados pedagógicamente en contextos en los que el nuevo concepto que se debe tener de identidad trascienda a una mejor interacción entre los individuos.

Pero antes de realizar este paso, la futura función por decirlo así que tiene el maestro como una ayuda educativa y formativa es de aprender a construir un concepto sobre lo que entendemos por nuestro cuerpo, como esas personalidades que vemos desde años atrás se han ido puliendo a medida en que la Pedagogía como herramienta fundamental mas no instrumental ha llegado a tener procesos científicos, investigativos, pedagógicos, filosóficos que deberían conllevar como lo dicen muchos autores una visión un poco más amplia y perfecta que proyecte en el campo de la Educación un nuevo saber transmitido a las siguientes generaciones.