Trainspotting.
Andrés
Díaz.
Apartes
de la película escocesa Trainspotting, ésta despierta ciertas inquietudes sobre
la figura de la vida, el nihilismo y la normalidad.
Título
original: Trainspotting.
Nacionalidad:
Reino Unido.
Duración:
94 minutos.
Año:
1996
Director:
Danny Boyle
Los
valores negativos de la vida.
“Elijo
no elegir la vida. Elijo otra cosa”.
Pregunta
encauzadora: ¿Es válido sumirse en el consumo de droga para encontrar un estado
de escape, una fuga ante la realidad, la
vida se puede soportar?
Las
parias de la sociedad, los anormales, los poetas malditos, los suicidas, los
desdeñadores de la vida, procuran alimentar sus impulsos –asumiendo una
posición ante la vida, fuese cual fuese– para crear su no realidad y justificar
el hastío y desprecio por lo que se considera vida –o mejor convertirse en
creadores de las historias del oscuro mundo que desconocemos (la maldad del
hombre) pues siempre encubrimos nuestra verdad humana, nuestro pecado original
con eufemismo– Trainspotting materializa en Renton, el peso de la elección, el
sujeto que vive sin preocupaciones sobre sus hombros, vive el ahora, sin pensar
en lo venidero ni el pasado, pues si hay
una sola razón para vivir, esta se llama heroína ¿Cuál será nuestra heroína?
¿Qué sería de nosotros sin esa heroína? ¿Para qué insistir en la vida si todo
lo que hacemos sirve para nada, todo conduce a la nada, todo se acaba, todo
termina? Por qué llamar vida algo que
conduce a la muerte, si cada vez que vivimos morimos. No nos damos cuenta de
nuestro crepúsculo, nuestra caída, la insensatez de la “vida”.
“Diane tenía razón. El mundo cambia.
La música y las drogas cambian y los
hombre y las mujeres también. En 1000 años no habrá chicos y chicas, Sólo
personas”. Me parece genial”.
El
único animal con vicios es el ser humano. El vicio del cuerpo, la maldad humana
plasmada en el consumo ¿quién no consume, quién no se ha convertido en un
vicioso de la vida? Todos cuidamos de ella, pensamos en ella, pero todo se ha
convertido en simples hipótesis, nadie tiene resuelta la pregunta sobre la
vida, elegir como lo hizo Renton es sólo una opción. La elección conduce a una
responsabilidad, conduce a la angustia de tomar decisiones, de existir para
decidir o decidir para existir, una discusión cartesiana que ya para algunos
perdió vigencia pero para otros aun se mantiene.
Estamos
arrojados al mundo, nuestros sentidos están abiertos al mundo, el cerebro codifica lo que nuestros
sentidos informan y cuando no, inventa su propio mundo onírico, por esto la
heroína funciona como un distractor de la vida, un analgésico que ayuda a
vivir.
“La
vida es bella” entre la realización personal y seguir al rebaño, “estamos
solos, sin excusas. “Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado
a ser libre” , tu elijes “elije la vida, un empleo, una carrera, una familia…”
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