domingo, 26 de agosto de 2012

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Trainspotting.


Andrés Díaz.

Apartes de la película escocesa Trainspotting, ésta despierta ciertas inquietudes sobre la figura de la vida, el nihilismo y la normalidad.


Título original: Trainspotting.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 94 minutos.
Año: 1996
Director: Danny Boyle


Los valores negativos de la vida.


“Elijo no elegir la vida. Elijo otra cosa”.


Pregunta encauzadora: ¿Es válido sumirse en el consumo de droga para encontrar un estado de escape, una fuga ante la  realidad, la vida se puede soportar?

Las parias de la sociedad, los anormales, los poetas malditos, los suicidas, los desdeñadores de la vida, procuran alimentar sus impulsos –asumiendo una posición ante la vida, fuese cual fuese– para crear su no realidad y justificar el hastío y desprecio por lo que se considera vida –o mejor convertirse en creadores de las historias del oscuro mundo que desconocemos (la maldad del hombre) pues siempre encubrimos nuestra verdad humana, nuestro pecado original con eufemismo– Trainspotting materializa en Renton, el peso de la elección, el sujeto que vive sin preocupaciones sobre sus hombros, vive el ahora, sin pensar en lo venidero ni el pasado,  pues si hay una sola razón para vivir, esta se llama heroína ¿Cuál será nuestra heroína? ¿Qué sería de nosotros sin esa heroína? ¿Para qué insistir en la vida si todo lo que hacemos sirve para nada, todo conduce a la nada, todo se acaba, todo termina?  Por qué llamar vida algo que conduce a la muerte, si cada vez que vivimos morimos. No nos damos cuenta de nuestro crepúsculo, nuestra caída, la insensatez de la “vida”.


“Diane tenía razón. El mundo cambia. La música y las drogas cambian  y los hombre y las mujeres también. En 1000 años no habrá chicos y chicas, Sólo personas”.  Me parece genial”.


El único animal con vicios es el ser humano. El vicio del cuerpo, la maldad humana plasmada en el consumo ¿quién no consume, quién no se ha convertido en un vicioso de la vida? Todos cuidamos de ella, pensamos en ella, pero todo se ha convertido en simples hipótesis, nadie tiene resuelta la pregunta sobre la vida, elegir como lo hizo Renton es sólo una opción. La elección conduce a una responsabilidad, conduce a la angustia de tomar decisiones, de existir para decidir o decidir para existir, una discusión cartesiana que ya para algunos perdió vigencia pero para otros aun se mantiene.

Estamos arrojados al mundo, nuestros sentidos están abiertos  al mundo, el cerebro codifica lo que nuestros sentidos informan y cuando no, inventa su propio mundo onírico, por esto la heroína funciona como un distractor de la vida, un analgésico que ayuda a vivir.

“La vida es bella” entre la realización personal y seguir al rebaño, “estamos solos, sin excusas. “Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre” , tu elijes “elije la vida, un empleo, una carrera, una familia…”

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