Sobre la lectura, pugna
de fuerzas internas.
Andrés Díaz.
Texto de Estanislao Zuleta que marco mi
entrada a la Universidad, y que está marcando mi salida de la misma, aunque de
lo universidad no se sale, solo se entra. El texto en la entrada y en la salida
fue sugerido por grandes profesores.
Leer es un trabajo, expresa Estanislao,
haciendo algunas acotaciones sobre Platón y Nietzsche, antes aludiendo al
sentido del código que contiene cada texto, pues el trabajo sobre la lectura
“…consiste entonces en determinar el valor que el texto asigna a cada uno de
sus términos, valor que puede estar en contradicción abierta con el que posee
un mismo término en otros textos”1 , es así, como nos enfrentamos a estas
aventuras. A esas aventuras me he enfrentado muchas veces y más con Nietzsche
que es un crítico de la cultura occidental, un revolucionario, un filósofo
intempestivo, el maestro de la sospecha, que causo en mí lo que Zuleta en Sobre
la lectura dice que Nietzsche reclamaba:
Un lector que no sea solamente
cuidadoso, “rumiante”, capaz de interpretar, sino también capaz de permitir que
el texto lo afecte en su ser mismo, le hable de aquello que pugna por hacerse
reconocer aún en riesgo de transformarlo; un lector que si bien teme morir y
nacer en la lectura, se deja encantar por el gusto de esa aventura y de ese
peligro.2
Pero ese “permitir que el texto lo afecte
en su ser mismo” tiene que empatar con la capacidad crítica y de producción del
mismo, con la aprobación o reproche y con el uso que le doy a eso que me
afecto. Mantenerse en un síntoma de sospecha es la clave.
Cuando se hace lector, la lectura aparece
por necesidad, para tratar de resolverse problemas, se lee a partir de una
pregunta, para darle solución a los problemas, en este caso son existenciales
(por esto lo ideológico lo dejo a un lado), producto de la rareza humana, “es
el problema mismo el que lee, aquel precisamente del que queríamos descansar un
poco con la lectura, pero que sin embargo seguía trabajando oscuramente como un
topo”3, cuando el problema descansa con la lectura, se acrecienta con el
pensamiento, con el abandono de la lectura, con las reflexiones en hora de
insomnio que son producto de la resolución de los problemas –gracias a la
lectura– que también contienen respuestas que originan inconformidad,
desasosiego propio de las fuerzas internas que gobiernan nuestro cuerpo, que
mandan en mí.
__________________
1 Zuleta, E. (2009) Sobre la lectura.
Fotocopieta. P.4. Recuperado el 9 de enero de 2012. Disponible en:
http://www.lugaradudas.org/publicaciones/fotocopioteca/12_juana_anzellini.pdf
2 Ibíd. P.6.
3 Ibíd. P. 6.
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