El cuerpo puesto desde la escritura.
Apuntes, Andrés Díaz.
Del cuerpo-escritura. Nietzsche, su "yo" y
sus escritos.
Mónica B. Cragnolini.
III Simposio Assim Falou Nietzsche: Para uma
filosofía do futuro.
Rio do Janeiro, 22-25 agosto de 2000
Fuente:
http://www.nietzscheana.com.ar/comentarios/cuerpo-escritura.htm
Es
necesario para lanzarse a la escritura pasar por experiencias vitales[1]
contar de manera escrita lo vivido, materializar los sucesos en la hoja. Pero,
el escribir en la hoja las experiencias vitales, se convierte también en una
experiencia. El pasar por experiencias vitales significa vivir el cuerpo, ser
cuerpo y representar en la escritura lo que sucedió y sucede en el cuerpo,
haciendo de la escritura la vivencia del cuerpo pues es él el que escribe.
Las
palabras escriben sobre el cuerpo, las instituciones que constituyen el orden
occidental asientan sus palabras sobre el cuerpo, moldeándolo y formando el sujeto
que representara la homogeneidad identitaria. Este sería el cuerpo dócil, este
cuerpo que desde el pensamiento de Foucault, es un cuerpo intervenido,
moldeable y transformado. La docilización del cuerpo coarta la realización
plena del sujeto, sometiéndose a ideales que por naturaleza no le pertenecen.
La escritura funciona, se opone a la
fragilidad de la memoria, mantiene solida la idea aunque esta se oponga al logos, en el sentido de la pérdida del
valor de lo hablado, pues se toma distancia con el origen de la palabra.
El cuerpo de occidente, es un cuerpo
enfermo, el cual debe pasar por un estado de convalecencia, este proporciona
los argumentos para alcanzar la salud plena. En el estado de convalecencia el
cuerpo que escribe da cuenta de la homogeneidad de pensamiento que identifica
al rebaño, en este periodo el cuerpo se enfrenta a un conflicto que lo empuja
al vómito, expulsando la tradición de pensamiento. Se presenta un cuerpo
huraño, desinteresado por los valores que constituyen la convergencia humana.
Este cuerpo rompe con la tradición y crea múltiples maneras de vivir el cuerpo,
dejando a un lado las instituciones que han gobernado los impulsos corporales.
Es así que recordar que una vez se creyó en aquellas instituciones causa risa,
la enfermedad de occidente se reproduce, perdura.
El cuerpo escribe, y en esa confluencia
de fuerzas que representa la multiplicidad del cuerpo, el mismo escribe a
partir de lo que los otros cuerpos le proporcionan, experiencia. El cuerpo con
buena salud, escribe lo que somos y no podemos ser, pues existen espacios de
diferencia entre lo que escribimos y somos, el margen de diferencia se instala
en lo que se ha venido repitiendo la multiplicidad de fuerzas que concurren
entre sí y dan como resultado lo escrito.
[1] Quiere decir –entre otras cosas– que hay
momentos en que las situaciones marcan más el cuerpo, en donde el cuerpo a través en su
multiplicidad demarcada por los sentidos percibió de manera más viva una
experiencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario